NO ERA UN LADRON, ERA EL AMIGO DE MI HIJO


El amigo de Bruce le deja las llaves de casa para que pueda ver el partido de baloncesto, pensando que su madre estará en el trabajo. Bruce entra en la habitación y enciende la tele, pero la madre de su amigo, McKenzie Lee, se ha tomado el día libre y está rondando por la casa. La mujer se lleva un susto de muerte y está a punto de golpear a Bruce con un bate de beisbol, pensando que se trataba de un ladrón. Pero cuando ve que se trata del amigo de su hijo, le entran escalofríos, se sienta a charlar con él para pedirle explicaciones, pero el chico es incapaz de retirar su mirada del gran escote de la señora McKenzie. Consciente de la situación, la madura excita aún más a Bruce y decide darle un poco de calor femenino que nunca está de más.

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