
Jordan estaba en casa pensando en sus cosas cuando de repente aparecieron por allí sus dos vecinitas con una extraña petición. Su vibrador se había estropeado y se preguntaban si podía prestarles uno. Casualmente Jordan tenía uno, el de su ex novia, que recientemente lo había dejado tras pillarlo engañándola. Las chicas se dieron cuenta de que andaba algo bajo de moral y se dispusieron a animarlo, desnudándose frente a él y jugueteando con aquellos cuerpecitos jóvenes, lozanos y tiernos, usando el vibrador que él les había prestado. Jordan contemplaba el delicioso espectáculo atónito hasta que ellas decidieron que lo que tenía entre las piernas era mejor que el juguete que compartían. Sus dos boquitas le ofrecieron una mamada de esas que pondrían a mil a cualquiera, justo antes de abrirle de par en par sus húmedos y exquisitos coñitos.
Sin duda, una visita de esas que no se olvidan de dos de las más deliciosas estrellas llegadas al porno últimamente.



