
Era un viernes noche cualquiera, y era la hora de pasar un buen rato. Gabriella, una morenaza española, y Anneli, una rubia despampanante, junto a sus dos sexis novias, decidieron alquilar una limusina con chófer y dar un agradable paseo por la ciudad. El champán comienza a fluir y las chicas cada vez se sienten más cómodas y calientes contando sus aventuras sexuales. Tanto que con el paso de los minutos y con la música a todo trapo, las cuatro chicas empiezan a desabrocharse las camisas, sus cuerpos desnudos las excitan y empiezan a sentirse desinhibidas y fuera de control. Al doblar la esquina, encontraron un hombre guapo, joven y apuesto al que invitaron a pasar al interior con la excusa de hacerse unas fotografías. Las chicas atacan como lobas en celo, su polla se convierte en el deseo de las féminas, en un viernes noche que nunca olvidará.
LLEVANDO A LAS CHICAS DE FIESTA
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